"Los religiosos trinitarios, que tienen como fin especial el de honrar a la Trinidad divina con particular culto, promover esta fundamental devoción y ejercitar las obras de misericordia para socorrer a los necesitados, ya desde el origen de la Orden han venerado con singular devoción a la Virgen María, sagrario de la augusta Trinidad, bajo el título del Buen Remedio. Este culto especial a la Madre de Dios, que cura los males de cuantos recurren a ella con confianza, se ha mantenido a través de los siglos.

.., y aún hoy día está en todo su vigor y se mantiene floreciente".

S.S. Juan XXIII


En estas palabras de Juan XXIII se sintetiza admirablemente el modo con que la Orden de la Santísima Trinidad (los Trinitarios), contemplaron el misterio de la Trinidad, entendido como el misterio de amor redentor de Dios a los hombres y que dio además como fruto admirable la devoción a la Virgen Maria con la advocación de "Remedios".

De tal titulo podemos decir que en sí mismo abarca diversas soluciones para los creyentes que acuden a María, Madre del Redentor y medianera de todas las gracias, con la esperanza para un cambio favorable en las enfermedades y en los más variados problemas.

La orden trinitaria, fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois, y aprobada por el Papa Inocencio III, ha venerado a María como Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo; extendiendo su amor y devoción a la Virgen de los Remedios mientras proliferaba su orden por Europa y América sobre todo a partir del siglo XIV.


El nacimiento de la devoción a la Santísima Virgen de los Remedios en Aljaraque tiene lugar en plena edad media cuando, rodeados de terribles epidemias de cólera y peste y con frecuentes guerras en las que este pueblo juega un papel importante por su posición estratégica, no encontraron otro título más acertado para venerar a la Madre de Dios.

Entre los años 1587 y 1590 se produjo una terrible epidemia de peste que provoca la mortalidad más catastrófica de la historia aljaraqueña reduciéndose el número de habitantes de 345 a 222.

Por todo ello no resulta difícil deducir que de estas terribles vicisitudes que endurecían la vida de una forma tan dramática, naciera para nuestro pueblo la advocación mariana de “Ntra. Sra. de Los Remedios”, apareciendo documentado su bendito nombre por primera vez, como titular de la parroquia, en las primeras partidas de bautismo del siglo XVII.


Sin embargo, escasa información encontramos sobre los orígenes de la devoción a la Virgen de los Remedios en Aljaraque, pero no resulta mucho más fácil conocer la historia de la primitiva imagen que como Patrona veneraron los aljaraqueños hasta el año 1936 ya que son escasos los documentos que se conservan sobre ella.

Es muy posible que aquella imagen existiera ya en los orígenes de la parroquia allá por el siglo XVI, pero nada se sabe de la procedencia y del autor de la misma, por lo tanto, sería muy arriesgado aventurar hipótesis sobre su antigüedad, guiados solamente por su iconografía, así como tampoco debemos imaginar un hallazgo milagroso sin una base documental ó al menos tradicional. Sólo un documento nos sitúa en el siglo XIX y arroja el primer rayo de luz sobre esta imagen mencionándola por primera vez; concretamente se trata de una pequeña nota fechada en 1831 en la que el párroco D. Bartolomé Romero Peral deja constancia de la compra de una corona de plata para la imagen de la Virgen de Los Remedios. A partir de aquí encontramos datos interesantes y claros que describen con detalles curiosos a la antigua imagen de la cual tratamos, así como la peculiar forma de vivir este pueblo su devoción.


Conocemos, gracias a los inventarios parroquiales de finales del siglo XIX y principios del XX, que la sagrada imagen de Ntra. Sra. de los Remedios presidía su retablo del Altar Mayor (reconstruido en 1777 según libros de cuentas) donde era venerada como Patrona. Esta talla antigua era de tamaño natural, de las llamadas de “candelero” y era según el párroco D. José Lobo Delgado (1889-1911) “de buena hechura y buen gusto artístico”. Lucía corona, ráfaga y media luna a los pies, su pelo natural lo cubría una mantilla con encajes y lucía un manto granate y vestido blanco ceñido a la cintura con un cíngulo de galón dorado. Con ambas manos portaba al Divino Cordero que lucía potencias de plata signo del poder de Dios, al que ofrecía como fruto de su vientre virginal y remedio verdadero contra todo sufrimiento. La representación en aquella imagen era la de “Theotokos” (Madre de Dios), tal como definió a la Virgen el Concilio de Éfeso y refrendó el de Calcedonia.


En los días de Semana Santa y Pascua de Resurrección el pueblo rendía culto a su Patrona y la sacaba del templo en procesión. Esto ocurría de una forma muy curiosa y peculiar, ya que salía el Jueves Santo vestida como una dolorosa bajo palio, con saya de color negro y manto también negro con estrellas de plata y encaje dorado; en el pecho un corazón de plata con siete cuchillos sustituía la imagen del Niño mostrando con esta iconografía los dolores de la Madre de Dios. El Domingo de Resurrección procesionaba de nuevo apareciendo en esta ocasión con el Niño en sus manos y vestida toda de blanco.


El miércoles 22 de julio de 1936, al igual que ocurre en otras muchas ciudades y pueblos durante la guerra civil española, un grupo de exaltados irrumpe violentamente en el templo parroquial de Aljaraque cometiendo una grave profanación. Las imágenes y pinturas son sacadas del edificio a unos metros del lateral izquierdo y allí, una vez amontonadas, se les prendió fuego, quedando reducidas en su totalidad. Todo se perdió entre las llamas, también la imagen de la Patrona fue destruida ante la mirada de los vecinos que, encerrados con terror en sus casas, contemplaban atónitos lo que sucedía sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo.


En los años que sucedieron a la trágica guerra civil, se inicia una importante obra de reconstrucción en el templo parroquial, en las que se amplia el edificio de una sola nave existente hasta ese momento añadiéndose el crucero y concluyéndolo con planta de cruz latina. Dichas obras se llevaron a cavo durante toda la década de los años cuarenta bajo la dirección del párroco D. José Delgado Lozano.

Durante este periodo se opta por construir un humilladero en el mismo lugar donde fueron destruidas las antiguas imágenes de la parroquia, para que de esta forma se guardara memoria de los sucesos acontecidos y además pudiera ser venerada la Santísima Virgen de los Remedios hasta la adquisición de una nueva talla que llegaría una vez concluidas las obras. En este humilladero se coloca un mosaico de azulejos que representa la antigua imagen de la Virgen a cuyos pies lleva escrito: “N. S. de los Remedios Patrona de Aljaraque”


En noviembre de 1948 llega a la parroquia de Aljaraque el joven sacerdote D. Juan González Martín, quien finaliza las obras de restauración del templo, culminado con la bendición solemne del mismo, por el arcipreste de Huelva Julio Guzmán López el día 27 de diciembre de 1950.

Una vez reconstruida la iglesia, se inicia otra obra de gran importancia para nuestro pueblo, que será la incorporación de la nueva imagen de la Patrona, para por fin, sustituir a la desaparecida en 1936. La talla le será encargada por el propio párroco al prestigioso imaginero D. Antonio León Ortega, quien realiza una magnífica obra fruto de su genial inspiración y cuyos costes fueron sufragados por suscripción popular. Esta nueva imagen en su concepción original, cuando fue tallada en 1951, era de la siguiente manera: talla completa en madera de pino flandes, con una altura de 1,40 cm. más 5 cm de peana y concebida para ser vestida de Reina. La Virgen, de pié, inclina su cabeza ligeramente hacía la izquierda donde sostiene al Niño que, con postura caprichosa, se apoya sobre el brazo de su Madre mientras la Señora con su mano derecha acaricia la mano derecha del Infante en actitud de bendecir con Él a las almas. Su rostro es ovalado, de serena belleza, la frente despejada, cejas arqueadas de cuidado dibujo, ojos grandes de ensoñadora mirada, tersas y sonrosadas las mejillas y labios curvados por una deliciosa sonrisa; haciendo todo el conjunto que la Señora luzca atrayente e invitando irresistiblemente a la piedad. El sello humilde que el autor deja en sus obras es fácilmente apreciable en esta imagen, la que además es vestida en sus orígenes con telas poco ostentosas y de simple confección, reflejo de la vida sencilla que llevaban los aljaraqueños en aquellos años.

El 11 de agosto de 1951 el Arzobispo de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, autoriza la bendición de la imagen después de recibir la petición del párroco acompañada por una fotografía de la misma. La llegada de la Virgen al pueblo el domingo 12 de agosto de 1951 fue realmente apoteósica, ya que Aljaraque llevaba 15 años huérfano. Se organizó una gran romería para traer a la tan esperada efigie desde la capilla del colegio de Corrales, donde fue entregada por su autor. Ya vestida y colocada en la carreta que la transportaría a su destino, fue acompañada de una gran comitiva de peregrinos a pie y a caballo hasta Aljaraque, y tras recorrer las calles del mismo entre cantos y vítores de alegría, fue colocada en su camarín y una semana después, el domingo 19 de agosto fue bendecida para regocijo de todo su pueblo.

Estos hechos fueron de gran importancia para la vida espiritual del municipio, ya que desde este momento vuelve intensamente a girar en torno a Ella gran parte de los cultos y fiestas que se celebran en lo sucesivo en Aljaraque.

Las primeras celebraciones en honor a la Santísima Virgen de los Remedios tienen lugar en el mes de octubre hasta que el párroco, D. Juan González Martín, es trasladado en 1954 y es sustituido por otro sacerdote amante de la Virgen y de ideas magníficas, responsable e impulsor de la romería y de los cultos de agosto, este sacerdote fue D. Emilio Beneyto Martín.


Con la creación de la diócesis de Huelva en el año 1954 comienza una nueva etapa de gran trascendencia para Aljaraque, ya que, según narra la prensa de la época, fueron los acontecimientos que se sucedieron en estos tiempo los que dieron origen a la romería en honor de la Santísima Virgen de los Remedios y que tuvieron lugar de la siguiente manera: Se eligió por Patrona de la diócesis a la Inmaculada Concepción y aquel mismo año, en el día de la Purísima, se organiza una magna procesión por las calles de Huelva a la que son invitadas todas las parroquias de los pueblos para que acudan con las imágenes de sus Patronas. El día 7 de diciembre de 1954 la Virgen de Los Remedios es transportada a Huelva, cruzando el río Odiel a bordo de una canoa. La Virgen fue acompañada por sus hijos, creando una gran admiración a su llegada a la capital por la hermosura sobrecogedora de la sagrada imagen. Los asistentes a la procesión comentaban con gran asombro su belleza, lo que llenó de orgullo a su humilde pueblo. Aquella noche el mal tiempo obligó a que la Patrona de Aljaraque permaneciera en la Santa Iglesia Catedral hasta que al día siguiente fuera de nuevo transportada a su templo. Todo el pueblo vivió con intensidad esta jornada y comentaban entusiasmados el deseo de repetir todos los años esta romería y como lógicamente no era posible volver cada año a la capital decidieron crear una Hermandad y organizar una romería a alguno de los parajes del municipio. Aquel mismo día pusieron manos a la obra y comenzaron la organización de la Hermandad inscribiéndose como hermanos el cabeza de cada familia de todo el municipio. Se organizó seguidamente la primera romería que tendría lugar en el año 1955, en concreto se celebró el viernes 12 de agosto. Salió la Virgen desde el templo a las 8:00 de la mañana, después de celebrarse la Misa de romeros, y se dirigió hacía el lugar llamado “Los Alfolices”, siendo el regreso de la comitiva hacía el pueblo a las 18:00 horas. Los siguientes días se celebraron las fiestas patronales en el pueblo resultando excesivos los actos, por lo que se tomó la decisión de celebrar al año siguiente ambas fiestas por separado; la romería, precedida de la novena, seria en el mes de junio, y en la solemnidad de la Asunción de Maria quedarían fijadas en lo sucesivo las fiestas patronales con la procesión de la venerada imagen por las calles de su pueblo el día 15 de Agosto de cada año.


Desde la primera romería la Santísima Virgen fue vestida con atuendo de Pastora, significando con esta iconografía el patrocinio de la Señora sobre las almas que, en términos bíblicos, forman el rebaño del Buen Pastor, Cristo. Fue D. Emilio Beneyto quien, inspirado de devoción, tuvo la feliz idea de representar así a la Pastora de las almas aljaraqueñas, dotando a la bendita imagen con las prendas características, como son: el sombrero, el báculo y la pellica.

Unos años más tarde, concretamente en julio de 1956, es bendecida la iglesia de Corrales, por lo que fue llevado en procesión hasta este nuevo templo el Santísimo Sacramento y la Patrona de la Villa Ntra. Sra. de los Remedios para inaugurar las obras realizadas. La imagen de la Virgen y la custodia son embarcadas para esta ocasión en una canoa, y llevadas desde el embarcadero tras un paseo por el río Odiel, hasta el puntal de la cruz, conmemorando así además el quinto aniversario de la venerada talla cuando entró por primera vez en el pueblo.


En 1960 toma posesión de la parroquia aljaraqueña el presbítero D. José Miranda García, quién continúa con tesón y entrega la labor evangelizadora de sus predecesores e inculca la devoción a la Virgen durante casi 30 años de una forma digna de reconocimiento, afianzándose los cultos a Ntra. Sra. de los Remedios en la solemnidad de la Asunción, siendo ésta desde entonces una de las jornadas más emotivas para todo el pueblo, así mismo la romería, acompañada de una novena, se va convirtiendo en la fiesta principal de Aljaraque.

En enero de 1963, tras una colecta popular en la que se recogen toda clase de objetos de plata (medallas, monedas, etc.) y una serie de donativos en metálico, se realiza en Córdoba una nueva y esplendida corona que este párroco coloca sobre las sienes de la Señora en un acto solemne al que acuden prácticamente todo los vecinos de Aljaraque.

En 1969 es intervenida la sagrada imagen en una amplia restauración que realiza su propio autor D Antonio León Ortega, quien renueva con primor su policromía y adapta la mano derecha de la Virgen para portar desde este momento el cetro, símbolo de realeza, cambiando de esta manera su iconografía original y quedando la imagen tal y como la conocemos hoy.


En el año 1971 el Excmo. Y Rvdmo. Sr. D. Rafael González Moralejo Obispo de Huelva, bendice la nueva ermita dedicada a la Santísima Virgen de Los Remedios y ubicada en el pinar que se denomina “La Dehesa”, que es el lugar tradicional donde se viene celebrando la romería. Esta ermita fue levantada gracias a la colaboración de muchos aljaraqueños y otros devotos de fuera del municipio que colaboraron también con sus aportaciones para la construcción del edificio. Es justo mencionar también el empeño y esfuerzo que pusieron quienes entonces desempeñaban la labor de junta directiva de la hermandad presidida entonces por D. Diego Zamorano Pérez.


Fruto del tesón y amor hacía María del párroco D. José Miranda, fueron aprobados por el Obispado de Huelva los primeros Estatutos de la Hermandad de Ntra. Sra. de Los Remedios en el año 1978. Los fines de dicha Hermandad según fijan estos estatutos son los siguientes: “fomentar una devoción verdadera rindiendo culto a la Santísima Virgen Maria, en su advocación de Ntra. Sra. de los Remedios, cuya imagen se venera como Titular y Patrona en el templo parroquial de Aljaraque (Huelva); promover el culto publico, la confraternidad de sus miembros, la formación el apostolado y el ejercicio de la caridad” (Cáp.1. Art.3. P.1). Queda además fijada la fiesta Principal de la Patrona, Ntra. Sra. de los Remedios de Aljaraque, el Domingo de la Santísima Trinidad (misterio sagrado de fe unido íntimamente a su bendito titulo), día especialmente glorioso celebrado por toda la población con su gran romería.



En los años que siguieron y a la vez que el pueblo se desarrollaba y crecía el número de habitantes en los distintos núcleos, también aumentó considerablemente la devoción y el amor a nuestra Patrona, quedando como muestra de ello los siguientes acontecimientos de gran importancia que se sucedieron en la última década del siglo XX y principios del XXI.


En sesión ordinaria del Ayuntamiento Pleno, sin debate y por unanimidad, el 29 de noviembre de 1996, es nombrada Ntra. Sra. de Los Remedios, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Aljaraque con el dictamen suscrito en los siguientes términos: “Recogiendo el sentir popular de los aljaraqueños, de colocar, a la Patrona de los mismos, Ntra. Sra. de los Remedios, en el lugar que se merece, y no habiendo mayor honor que ofrecerle la Alcaldía de este Ayuntamiento, el que suscribe, propone al pleno Corporativo, nombrarla Alcaldesa Honoraria y Perpetua del Municipio, con las prerrogativas y honores que, por tal condición, le sean inherentes. Y que así mismo, se realice un acto, al que asistan los Sres. Ediles de esta Corporación, en el que se entregara a la Hermandad de la Virgen, los atributos representativos de la Alcaldía”.


Tal acto tuvo lugar en la tarde del 14 de mayo de 1997, donde el entonces alcalde D. Juan Manuel Orta Prieto hizo entrega de los atributos representativos de la alcaldía a quien era presidente de la hermandad, D. Francisco Magro Magro, quedando depositados los mismos a los pies de la Venerada imagen de la Patrona aljaraqueña. A esta Eucaristía presidida por el Excmo. Y Rvdmo. Sr. Obispo de Huelva D. Ignacio Noguer Carmona y concelebrada por el entonces párroco D. José S. González Suárez, acudió una gran multitud de fieles que entusiasmados por tal evento abarrotaron todo el templo invadiendo incluso gran parte de las calle adyacentes.

Unos años más tarde, concretamente el 27 de abril de 2001 y a petición de la Junta de Gobierno de la Hermandad, el Ayuntamiento Pleno, en votación ordinaria y por unanimidad acuerda lo siguiente: “Recibido escrito de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Remedios Patrona y Alcaldesa Perpetua y Honoraria de este Municipio, solicitando la concesión de la medalla de oro de esta Villa, a la imagen bendita de la Patrona, coincidiendo con el cincuentenario de la bendición de la imagen de la Virgen y como colofón al nombramiento que le otorgó este ayuntamiento en su sesión plenaria de fecha de 29 de noviembre de 1996, en que se le nombró Alcaldesa Perpetua y Honoraria. Considerando sobradamente justificada la petición formulada se acuerda: Conceder la Medalla de esta Villa de Aljaraque, en su categoría de oro, a la Patrona de la localidad, Ntra. Sra. de los Remedios, la cual será acuñada en el correspondiente metal y penderá de una cinta de seda de los colores amarillos y azul y que tendrá las siguientes características: ANVERSO: reproducción del Escudo Oficial de la Villa de Aljaraque. REVERSO: la inscripción “Medalla al merito municipal. Aljaraque”.

La imposición de dicha medalla de oro, que además se trata de la primera y única concedida de esa categoría hasta la fecha, tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento el día 15 de agosto del mismo año durante la procesión tradicional que realiza la venerada talla de la Patrona en la solemnidad de la Asunción de Maria. Este acontecimiento vivido con singular emoción por todo el pueblo puso nuevamente en evidencia el gran amor que Aljaraque siente por la Santísima Virgen de los Remedios.



Como testimonio destacable y prueba del cariño hacia la Señora, queda también la nueva ermita recientemente construida en el pinar “Dehesa de Aljaraque”, templo levantado con la ayuda de muchas personas y empresas, pero sobre todo con el inestimable esfuerzo de nuestro Ayuntamiento y la colaboración de la Hermandad. Esta nueva ermita, con casi 1.000 m2 se convierte en una de las más grandes en dimensiones de la provincia de Huelva. Fue bendecida solemnemente, para honor y gloria de nuestra Patrona, el día 6 de junio del año 2003 por el Sr. Obispo de la diócesis de Huelva el Excmo. Y Rvdmo. D. Ignacio Noguer Carmona en el transcurso de una hermosa ceremonia que será difícil de olvidar para todos los que estuvieron presentes. La Virgen visita por primera vez esta, su nueva ermita, para su tradicional romería el día 15 del mismo mes y año, domingo de La Santísima Trinidad.


Por ultimo, la Junta de Gobierno de la Hdad. de Ntra. Sra. de Los Remedios, en su sesión ordinaria, celebrada el día 21 de noviembre de 2008, acordó con unanimidad iniciar el proceso para solicitar el nombramiento de Patronazgo Canónico de Ntra. Sra. de los Remedios para la Villa de Aljaraque. Para obtener dicho nombramiento, se procedió desde el día 8 de diciembre de 2008 a la recogida de varios miles de firmas que posteriormente fueron llevadas ante notario para su inclusión en un acta notarial. También se contó con el respaldo incondicional a esta iniciativa, de la Comunidad de P. Agustinos en calidad de párrocos solidarios de las parroquias de Aljaraque, Corrales y Bellavista, del Sr. Alcalde en representación del Ayuntamiento de nuestro pueblo y de asociaciones de Aljaraque, Corrales, Bellavista y la Dehesa.


Una vez recabada toda la documentación, se presentó el expediente solicitando su tramitación, el día 15 de agosto de 2009 ante el Ilmo. Sr. Obispo de Huelva, quién aprobó el nombramiento de Ntra. Sra. de Los Remedios como Patrona Canónica de Aljaraque el día 8 de septiembre de 2009, festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María. Logrado este objetivo se continuó con el proceso y se volvió a solicitar al Sr. Obispo que iniciara los trámites oportunos ante la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “de Patronis constituendis”, para que el Santo Padre confirmara tan deseado nombramiento. Siendo concedido este gran honor en la primavera de 2010, lo que se hizo público en el transcurso de la Eucaristía de la romería el día 30 de mayo, festividad de la Santísima Trinidad de ese mismo año.


Para celebrar el Patronazgo Canónico de la Sma. Virgen de los Remedios, el día 15 de agosto de 2010 tuvo lugar una Eucaristía Pontifical en acción de gracias en un gran Altar que para la ocasión fue levantado en la calle La Fuente de nuestra localidad. La ceremonia era presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Huelva D. José Vilaplana Blasco y concelebrada por los Padres Agustinos y el Secretario Canciller del Obispado. A esta Eucaristía acudieron las distintas hermandades y asociaciones del municipio así como otras tantas hermandades de otros lugares que quisieron sumarse a este evento, también asistió la corporación municipal encabezada por su Alcalde y miles de personas que abarrotaron el recinto. Una vez finalizada la Eucaristía tuvo lugar la Procesión solemne de la Sagrada Imagen por las calles del municipio adornadas y engalanadas para la ocasión. Dadas las circunstancias especiales y el fervor que por su Patrona siente nuestro pueblo, fue sin duda un acontecimiento histórico y sin precedentes. Este día estrenaba la Santísima Virgen, como prueba de amor y devoción de su pueblo, una preciosa media luna en plata de ley que tras una colecta popular fue depositada a los pies de su Patrona por el pueblo de Aljaraque.



La singular devoción a Ntra. Sra. de los Remedios se hace especialmente palpable en la romería donde participan miles de personas en los distintos actos y cultos que en honor a Ella organiza cada año su Hermandad. La novena, la ofrenda de flores, el camino, la Misa de romeros, la subasta de flores, etc. son seguidos con expectación por los muchos devotos que se reúnen en torno a Ella, renovando su adhesión y cariño por la que es Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo, en la Solemnidad Trinitaria que cierra en Aljaraque la exultación pascual. El recinto romero, enclavado en uno de los parajes de pinares más hermosos de la zona, se llena de alegría cada año en estos días que revive el encanto de las fiestas populares andaluzas y es testigo fiel del amor de Aljaraque a la Madre que durante siglos ha cuidado fielmente de sus hijos.

También el triduo en agosto, así como la Santa Misa y la tradicional Procesión en la Solemnidad de la Asunción de Maria, son devotos actos vividos intensamente por todo el pueblo con gran fervor, acudiendo masivamente a la llamada de la Madre.

Durante todo el año no descansan los sentimientos marianos en Aljaraque, y por eso en Diciembre se celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de Maria con el tradicional besamanos a Ntra. Sra. de los Remedios. En la festividad de la Candelaria son presentados a la Virgen los niños y niñas bautizados en Aljaraque durante el año anterior. En el domingo de Pascua de Resurrección, como se hiciera antaño, se celebra el triunfo de Cristo Resucitado unido a la alegría de su Madre, reuniéndose todo el pueblo de nuevo en la ermita de la Santísima Virgen de los Remedios para celebrar esta importante conmemoración. Cada sábado, cada Domingo y tantos días del año…, acuden los devotos a la iglesia parroquial, para celebrar los misterios sacramentales y elevar las plegarias a la Patrona que ha intercedido por su pueblo durante siglos con tanta fidelidad.

Finalmente y como conclusión, nada mejor para terminar que esta oración dirigida a nuestra celestial Patrona en mitad del siglo XX, por el entonces párroco de Aljaraque D. Emilio Beneyto Martín y que sintetiza todo lo dicho anteriormente con estas palabras:


“¡ Salve, Reina, Señora y Madre amorosa nuestra!. Nuestra primera visión al despertar, cuando los ojos se abren de nuevo a la luz, es contemplar la maravilla de tu rostro divino. Darte gracias por habernos concedido la reparadora tranquilidad del sueño, y suplicarte nos ilumines en todos los actos a celebrar durante el día.

Porque Tú, Madre dulcísima, constituyes el centro alrededor del cual giran todos los sentimientos y aspiraciones de tus hijos. Cuando lloran, a Ti acuden para que enjugues su llanto. Cuando ríen, tu recuerdo, viviente siempre en todos, hace que participes de sus alegrías. Al emprender un viaje que el cumplimiento del deber o los azares de la vida nos impone, de tus pies se apartan emocionados y las lágrimas afluyen a sus ojos, patentizando la pena con que de Ti se apartan. Alejados de tu lado, su mayor aspiración es volver a verte. El vivir cotidiano está, Tú lo sabes, Señora, íntimamente ligado a Ti.

Y cuando se acercan las solemnidades que el amor de tus hijos te dedican, un ajetreo de colmena se nota por doquier. Por Ti se viste el pueblo de blanco. Por Ti se confeccionan y arreglan trajes y paramentos. Por Ti, en el seno de los hogares, se hacen presupuestos extraordinarios para manjares y dulces con que obsequiar a las presuntas visitas de familiares y amigos. Se exornan calles y plazas con profusión de gallardetes y luces, y la mas viva aspiración de Autoridades, Comisión y Hermandad, es presentar un programa de festejos que, si bien no puede llegar ni con mucho a lo que Tú, Señora, mereces, deje por lo menos en todos la tranquilidad de haber hecho cuanto está en nuestra mano, para demostrar ante el mundo entero cuanto queremos amarte y servirte.

Todo lo mereces, Virgen Santísima de los Remedios, y sin reservas y con el mayor placer, todo te lo entregamos y nos entregamos nosotros mismos con el ruego humilde de que acrecientes con tus bendiciones nuestras posibilidades, para poder, con mayor esplendor, demostrarte nuestro profundo amor”.